lunes, 29 de noviembre de 2010

Círculo vicioso: Enferma de nuevo

Y los microbios atacan de nuevo... ¿Por qué a mí?¿Qué he hecho yo? Me acosté tan tranquila y me levanto hecha polvo. Incluso tenía calor por la noche... ¿Por qué me levanto con un resfriado de cojones?
Ahora da igual. Eso sí, el sábado y el domingo, lo pasé bastante mal. Al principio tenía un leve dolor de cabeza y modorra, que ya me estaba bien, pero después de comer, empecé a encontrarme peor. Me dolía la cabeza mucho más y todo mi cuerpo pedía a gritos un Ibuprofeno. Pero eso no es todo... llevaba dos fines de semana sin salir a ningún lado y me apetecía salir de fiesta. En principio, iba a ser en plan tranquilo... luego no íbamos a salir, porque Mario estaba rebentado. Pero llegó un mensaje que decía que la Row14 era gratis hasta la 1. ¡Nos picó la curiosidad!

Después de tanto correr para arreglarme, me pasó a buscar. La Row estuvo bien, pero a partir de las 3 me dolía todo el cuerpo. Me dolía tocar y que me tocasen. Vaya infierno. Bueno, infierno del todo no. Me lo pasé bien pese a todo. A las 4:30, ya no podía más. Coche, manta y a dormir un rato.

Llegué ayer a las 8 de la mañana, sorda (los malditos mocos en las orejas. ¡Puaj!) y con un dolor de todo. Me metí en la cama y me dormí como un bebé. ¡Cuánto echaba de menos mis sábanas!

miércoles, 13 de octubre de 2010

Enferma


Qué divertido es estar enfermita. Te encuentras hecha polvo pero puedes vaguear todo lo que quieras que nadie te va a decir nada. Duermes mucho, te pasas el día en la cama o el sofá, te pones en el pc, vuelves a la cama, lees, duermes... Se hace mucho y poco a la vez. Lo más divertido es en invierno. Todo el mundo tiene que ir al colegio, a la universidad, al trabajo, a la compra... pero tú no. Puedes remolonear en la cama y si te dicen algo, con un poco de tos o carita de Gato con botas ya te dejan seguir durmiendo. Te tapas con 50 mantitas, y lo tienes todo a mano. Y con suerte, alguien (ya sean padres, novio o marido) te trae un zumo o algo para comer. ¡Entonces ya no tienes que levantarte! Eso sí es el paraíso.

La parte mala es que mientras haces todo lo que he dicho arriba, no puedes hacer la faena que tenías planeada. Se te acumulan deberes, trabajo, etc y cuando llegas al mundo de los vivos/sanos, se te viene todo encima. Te pones a trabajar como una máquina y cuando te das cuenta, sigues trabajando, trabajando y trabajando. Hasta que te pones enferma y vuelta a empezar.

¡Si es que es un círculo vicioso!

martes, 28 de septiembre de 2010

Morir





¿Qué se debe sentir al saber que uno se está muriendo?¿Desesperación?¿Alivio?¿Pasividad? Todos nos lo hemos preguntado alguna vez.
Nos aferramos siempre a la vida. Nuestro instinto nada más nacer, es respirar, para no morir. Evitamos golpes, caídas, para no morir. Aunque es inevitable perecer, claro. Pero nosotros, los vivos, nos negamos con toda nuestra fuerza y voluntad. No queremos aceptarlo. Decimos que es natural, porque lo hemos visto cientos de veces en televisión, diarios, Internet, etc pero no queremos que para nosotros mismos sea natural. Tememos morir, pero también tememos que muera algún ser querido. La muerte en sí nos da miedo cuando está demasiado cerca. Pero seguimos afirmando que es inevitable y que todos moriremos algún día.

¿Da más miedo pensar que podríamos morir o que puede morir alguien muy querido por nosotros? Primeramente, uno podría pensar en la segunda opción. Sufriríamos mucho si esa persona muriera, no nos imaginamos la vida sin ella, etc. No nos gustaría enterrar a los demás, vivir lo suficiente para que podamos enterrarlos a todos y quedarnos sin amigos y seres queridos. Pero ahora seamos sinceros: nos aterra aún más el hecho de morir nosotros ya sea antes o después, mucho más que ver morir a otra persona. No tenemos ni idea de qué ocurre después de la muerte (religiones y teorías aparte).Algunos dicen que es como antes de nacer. No se siente nada. No existiremos en la tierra ni en el mundo, y eso nos da miedo.

Queremos volver a sentir, a tocar, a oír... Y no podremos. Creo que eso es lo que nos da más miedo. Nos da miedo no ser personas.

viernes, 6 de agosto de 2010

Hasta luego


Ya se ha ido. Bueno, técnicamente está en Sabadell, pero dentro de poco se irá. Le voy a echar de menos. ¿Quién me va a obligar a acostarme tarde?¿Quién me va a hacer la cena?¿A quién voy a despertar ahora? Voy a echar de menos quejarme porque deja la cocina perdida de sal, voy a echar de menos ver alguna camiseta suya olvidada en casa y voy a echar de menos que no rellene las botellas de agua.

Pero, sobretodo, le voy a echar de menos a él.

sábado, 31 de julio de 2010

Portazo

Se abre la puerta. Alegría. "Hola cariño" dicho con un tono amistoso.
Caos entra en la estancia. Mira a Alegría, furioso. Ella sonríe un poco, sin entender.
Problemas. Aire expulsado a la fuerza. Quema. Más Caos. Confusión. Alegría se viste, algo menos divertida de lo que estaba antes. Menos colorida. Ahora va de negro. Sería elegante, pero en esta ocasión no.
Caos destroza la habitación, con palabras, con susurros gritados, con golpes de silencio. Puerta. Caos se va. Alegría la sigue, pero ya no es alegría, sino Angustia. Se le encoge el estómago. ¿Mariposas? No, gusanos, arañas... Golpe. Terremoto. Caos se aleja... no quiere volver. Se ríe por dentro con rabia. Angustia suplica como puede. No sabe qué más decir. Otro golpe. Pero sigue descendiendo... Angustia va hacia la puerta, hacia dentro, hacia fuera. La cierra. "Vuelve, por favor".

No se acicala. No sabe si va a llorar y no quiere mancharse.
Timbre.

domingo, 11 de julio de 2010

Extracto Capítulo III

Entonces, Ansh'ea tropezó y Lwan'kor la cogió por la cintura antes de que cayera al suelo. Él se olvidó de todo, y sólo la veía a ella. Sin casi darse cuenta, se estaba acercando. Ansh'ea le miraba, con un brillo especial en los ojos. Sus corazones latían al ritmo de la música que acababan de bailar. Los labios de él buscaron desenfrenadamente los de ella. En cuanto se besaron, sintieron que no había nada más en el mundo capaz de igualar esa sensación.

- ¡Ansh'ea! ¿Qué crees que estás haciendo? - gritó Thareon al verlos -. ¡Él es rintu'e!

Lwan'kor no entendía nada de aquello. Él era rintu'e y Ansh'ea también. Su piel y su pelo así lo decían. Thareon cogió a Ansh'ea y le pegó un manotazo.

- Debías estar con lord Valerion, como habíamos acordado, no con este mocoso.

"¿Quién es esta rintu'e para decidir qué debe o no hacer?" pensó, confuso, Lwan'kor.

- Maestra, yo... - otro bofetón en la cara.

- ¡Eres... una sinel'diran! Eres la próxima jefa... - dijo Lwan'kor, estupefacto y Ansh'ea le miró, pidiéndole disculpas por no haberle dicho nada.
- No creí que pudiera ser considerado grave, Maestra...
- No creíste, jovencita. No te pagan por creer. Vámonos.
- Ansh'ea...
- Y tú, mocoso, deberías estar entrenando. Un reino no se cuida solo - sentenció la jefa-. Ansh'ea te espero en el árbol - se marchó.

Calor

Me tumbé en la cama, apoyando la cabeza en la almohada. Sólo la levanté para mirarla. Estaba realmente cansada, ya que esta mañana me había levantado pronto, sobre las nueve o así. Había salido a dar un paseo. Hacía bastante sol así que buscaba todo el rato la sombra. Era muy agobiante. Las calles estaban algo desiertas, no como por la tarde, seguramente debido al calor. Les entendía perfectamente. Yo no soy peluda que digamos pero calor paso igual.

Volví a levantar la cabeza. Ella estaba en el ordenador, tecleando algo. La había visto muchas veces hacer lo mismo, sin ni siquiera mirarme. Parecía muy concentrada. Apoyé la cara en el colchón. Suspiré. Así se estaba mucho más fresquito. Encima, tenían puesto el aire acondicionado. Más fresquito todavía. Me estiré. Parpadeé varias veces. Estaba tan a gusto que me estaba durmiendo. "¿Por qué no?" me dije. "Al fin y al cabo, soy una perra. Puedo dormir todo lo que quiera".