sábado, 31 de julio de 2010

Portazo

Se abre la puerta. Alegría. "Hola cariño" dicho con un tono amistoso.
Caos entra en la estancia. Mira a Alegría, furioso. Ella sonríe un poco, sin entender.
Problemas. Aire expulsado a la fuerza. Quema. Más Caos. Confusión. Alegría se viste, algo menos divertida de lo que estaba antes. Menos colorida. Ahora va de negro. Sería elegante, pero en esta ocasión no.
Caos destroza la habitación, con palabras, con susurros gritados, con golpes de silencio. Puerta. Caos se va. Alegría la sigue, pero ya no es alegría, sino Angustia. Se le encoge el estómago. ¿Mariposas? No, gusanos, arañas... Golpe. Terremoto. Caos se aleja... no quiere volver. Se ríe por dentro con rabia. Angustia suplica como puede. No sabe qué más decir. Otro golpe. Pero sigue descendiendo... Angustia va hacia la puerta, hacia dentro, hacia fuera. La cierra. "Vuelve, por favor".

No se acicala. No sabe si va a llorar y no quiere mancharse.
Timbre.

domingo, 11 de julio de 2010

Extracto Capítulo III

Entonces, Ansh'ea tropezó y Lwan'kor la cogió por la cintura antes de que cayera al suelo. Él se olvidó de todo, y sólo la veía a ella. Sin casi darse cuenta, se estaba acercando. Ansh'ea le miraba, con un brillo especial en los ojos. Sus corazones latían al ritmo de la música que acababan de bailar. Los labios de él buscaron desenfrenadamente los de ella. En cuanto se besaron, sintieron que no había nada más en el mundo capaz de igualar esa sensación.

- ¡Ansh'ea! ¿Qué crees que estás haciendo? - gritó Thareon al verlos -. ¡Él es rintu'e!

Lwan'kor no entendía nada de aquello. Él era rintu'e y Ansh'ea también. Su piel y su pelo así lo decían. Thareon cogió a Ansh'ea y le pegó un manotazo.

- Debías estar con lord Valerion, como habíamos acordado, no con este mocoso.

"¿Quién es esta rintu'e para decidir qué debe o no hacer?" pensó, confuso, Lwan'kor.

- Maestra, yo... - otro bofetón en la cara.

- ¡Eres... una sinel'diran! Eres la próxima jefa... - dijo Lwan'kor, estupefacto y Ansh'ea le miró, pidiéndole disculpas por no haberle dicho nada.
- No creí que pudiera ser considerado grave, Maestra...
- No creíste, jovencita. No te pagan por creer. Vámonos.
- Ansh'ea...
- Y tú, mocoso, deberías estar entrenando. Un reino no se cuida solo - sentenció la jefa-. Ansh'ea te espero en el árbol - se marchó.

Calor

Me tumbé en la cama, apoyando la cabeza en la almohada. Sólo la levanté para mirarla. Estaba realmente cansada, ya que esta mañana me había levantado pronto, sobre las nueve o así. Había salido a dar un paseo. Hacía bastante sol así que buscaba todo el rato la sombra. Era muy agobiante. Las calles estaban algo desiertas, no como por la tarde, seguramente debido al calor. Les entendía perfectamente. Yo no soy peluda que digamos pero calor paso igual.

Volví a levantar la cabeza. Ella estaba en el ordenador, tecleando algo. La había visto muchas veces hacer lo mismo, sin ni siquiera mirarme. Parecía muy concentrada. Apoyé la cara en el colchón. Suspiré. Así se estaba mucho más fresquito. Encima, tenían puesto el aire acondicionado. Más fresquito todavía. Me estiré. Parpadeé varias veces. Estaba tan a gusto que me estaba durmiendo. "¿Por qué no?" me dije. "Al fin y al cabo, soy una perra. Puedo dormir todo lo que quiera".